Quién iba a pensar que tres malos años en el Real Madrid eran suficiente para ser ídolo en el Hércules de Alicante. El holandés llegó, le corearon el nombre y besó la camiseta.
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Quién iba a pensar que tres malos años en el Real Madrid eran suficiente para ser ídolo en el Hércules de Alicante. El holandés llegó, le corearon el nombre y besó la camiseta.
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