El fichaje del “El tigre” Falcao García es, en los papeles, un caso de pez en el agua. Valla fichaje para el club y valla equipo para el jugador. Los seguidores colchoneros y el punta colombiano comparten valores. Los hinchas del Aleti se limitan a exigir amor por la camiseta, precisamente el primer item de la hoja de vida del colombiano.
Sufrir en el Calderón cada semana es parte de un culto que pasa de generación en generación y por malos que sean los resultados en la cancha, en el banco o en el palco, los “valores” colchoneros son inmodificables. No se goza si no se sufre.
Y Falcao es un hombre de creencias. Como muchos jugadores es cristiano, pero como pocos es de valores inmodificables. Hace pocos días los jugadores de la selección Colombia firmaron una carta para pedir la permanencia del entrenador Hernán Darío “Bolillo” Gómez después de que este agrediera a una mujer en la vía publica. Falcao no firmó la carta. Sin importar lo que pensaran sus compañeros de selección, el Bolillo y los dirigentes. Nunca escucharan a Falcao decir que quiere cambiar de equipo. Tampoco decir que no se entiende con el entrenador. Falcao firma el contrato y juega sin gruños, sin quejas, sin novelones.
La directiva colchonera se parece bastante a los directivos que han estado detrás de Falcao durante toda su carrera. Desde la muerte de Jesús Gil el Atlético ha tenido una notable división de poderes. Por un lado esta Enrique Cerezo un tipo de buena relación con los medios. Es el presidente del equipo en el papel, el que se aguanta las putaeadas en el palco del Calderón. En la otra esquina esta Miguel Ángel Gil, el heredero de Don Jesús, este cuida el patrimonio familiar, se encarga de los negocios relacionados con la marca y la construcción del nuevo estadio. El tema es que cuando el Atlético ficha un jugador nadie sabe quién tomó la decisión y cuando despiden un entrenador nadie sabe quién lo despidió, con el agravante de que la relación entre los dos es pésima.
Pero la historia de Falcao no es tan distinta. Cuando el delantero Colombiano explotó en River Plate y llegaban las ofertas desde Europa. El club millonario se demoró años en poder resolver el embrollo que era su pase. Por un lado estaba el club donde se entreno de niño el Fair Play de Bogotá, también estaba su padre, y por último River Plate el club en el que se hizo profesional. No se sabía quién era el dueño, con quién negociar o a quién pagarle. Pero el nunca se quejó y fue paciente hasta que se resolvió la situación.
Nunca he visto a Falcao esforzarse poco en un partido, tampoco dejar de correr por un balón. Falcao suda la camiseta esté donde esté, juegue contra quién juegue. Estoy casi seguro que Falcao simpatiza con el Real Madrid. Como muchos hinchas de Millonarios .son seguidores de “la línea de Di Estefano” (Millonarios, River y Real Madrid). Falcao es abiertamente hincha de Millonarios y de River. Pero que al seguidor colchonero no le quede la menor duda de que “el tigre” dejará todo en el Calderón y que habrá un matrimonio armonioso entre seguidores, directivos y el jugador. Falcao es ahora un obrero más, un colchonero.






