Del Fortín de Libaré a Cartago

29/08/2010
By


Añoramos muchos aquellos viejos estadios, incómodos pero acogedores, donde uno conocía al vecino.

Mi padre me llevó, acá en Pereira (ciudad de provincia en Colombia), desde muy niño, al viejo “Libaré”. Estadio para diez mil espectadores, si mucho. Con una tribuna de “sombra” , otra de “sol” y una cortica detrás del arco norte

Por el sur había un terreno destapado, pendiente y rocoso donde se asomaban quienes por pobreza o por corta edad no podían ingresar al coso.

Allí vivió el Deportivo Pereira sus épocas de gloria, con los futbolistas paraguayos, de renombre unos, de guapeza otros. Allí derrotó al Millonarios de Rossi, Pedernera y Di Stéfano.

El primer paraguayo en llegar fue Carmelo Colombo.

Después llegaron los Avalos, Casimiro y Enrique (que no eran parientes), Lorenzo “Pata de mula” Calonga, Armando González, fuerte back centro, Marcelino Vargas (“La guanábana”), arquero, César Santomé, Ovidio Casartelli, Sixto Cantor Cantero, Isidro Insfrán, Pedro Fernández, exquisito goleador, Ranulfo Miranda. Más tarde López Fretes, intelectual, quien con su familia volvió a Pereira hasta su muerte.

Casimiro Avalos, que venía de Banfield, era un demoledor puntero izquierdo, que se cansó de hacer goles. No conocí a nadie con su fuerza.

Muchos años después vinieron cracks como Benicio Ferreyra, que venía de Boca Juniors de Argentina, Arsenio Valdéz, Arístides del Puerto, Porfirio Rolón, Agüero, ya a punto de retirarse, Graciano González, Pedro Díaz, arqueros como Víctor González y Horacio Casco, casi ciego, Celino Mora. Tantos “paraguas”, que muchos se pierden en las brumas del olvido. Muchos habían llegado al Boca Juniors de Cali, Solano Patiño, Genes y el grande Don Ángel Chávez. Bravura y calidad. Con criollos de todas las categorías.Los últimos paraguayos en el viejo estadio fueron Apolinar Paniagua y Mario Riverola, quienes con el argentino Julio Gómez,auténtico bombardero,inauguraron el nuevo estadio, ya impersonal, donde uno se encontraba con sus amigos sólo en la venta de chorizos.

Que partidos. Que tardes. Allí nació el amor al fútbol, que subsiste pegado al televisor porque, no sé a que horas, murió el que iba a los estadios.

Duele ver ahora un desteñido Deportivo Pereira, jugando en Cartago, perdiendo, por culpa de dirigentes incapaces y de técnicos como el Aristizábal de ahora , menos que mediocre.

Vivamos de los recuerdos.

Y gocemos con Messi.

Tags: ,