¿Qué sentirá el canterano de cualquier equipo de fútbol cuando se para al lado del cuarto árbitro a la espera de su ingreso a la cancha? Es la pregunta que me ronda en este momento de debut. Un saludo a colegas,oyentes y usuarios, son ustedes los que me impulsaron a abrir una columna en Manzana Pecosa.
Al punto. Reflexiones de lo visto, leído y oído. Empiezo por confesar que me entregué al talento de Cristiano Ronaldo. No jugué de Ulises que resistiera cantar sus tres goles contra el Mallorca. Tendrá gestos molestos y momentos improductivos pero es un jugador impresionante, y ese partido lo ganó sin ayuda de nadie. Bien lo dijo Fernando Palomo en ESPN cuando el portugués metió su segundo gol, “Mallorca 1, Cristiano Ronaldo 2”. Lo que todavía no voy admitir es que tenga genética de Madridista como anda diciendo la prensa de Madrid.
Una paz interior me invade antes del fin de semana en el que se define el campeón inglés y un tanto el de España. El fútbol sudamericano está de vuelta. Vi cuatro partidos intensos y apasionantes de octavos de final de Copa Libertadores. Vélez-Chivas, Estudiantes-San Luis, Corinthians-Flamengo y U. de Chile-Alianza Lima me devolvieron el regionalismo perdido. Hubo corazón en la cancha. Fueron partidos con dinámica y con emoción permanente. Lo mejor es que ningún equipo jugó a la europea. Esta Copa es la mejor en años, lástima que el Mundial, Barcelona y José Mourinho terminen opacándola.
La peor Libertadores del fútbol mexicano. Tuvo cinco equipos y sólo Chivas pudo. Lo mismo por Argentina que sólo tendrá a Estudiantes, para su dicha un equipo magnífico.
A los que vamos con los ‘underdogs’ nos queda la pena de la injusta eliminación de Alianza Lima. Me ilusionaba con un Alianza finalista hasta que el árbitro se la cayeron los pantalones y se escondió detrás de la policía. El equipo de La Victoria jugó como en los tiempos de Cubillas y Cueto, pero quedó afuera, como siempre.





